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Pasa a menudo: los padres estáis deseosos de apuntar a vuestro hijo a clases de piano. Lleváis meses pensando en ello, semanas hablándolo entre vosotros, y sin embargo habéis dejado pasar lo más importante. Así que aquí va una una lista de los puntos más importantes a considerar; trabajar esta lista correctamente hará que vuestro hijo aprenda mejor, más rápido y sobre todo disfrutando del piano.

  1. Comprar un piano.

    Sé que esto puede parecer una locura, pero tened una cosa muy clara: sin piano en casa, vuestro hijo no conseguirá aprender. O mejor dicho, su ritmo será muy lento… Tener un piano en casa permite practicar, mejorar, pero sobre todo completar las clases impartidas por el profesor. Tranquilos, no tiene porqué ser un Grotrian-Steinweg, puede ser un teclado digital, pero lo ideal es que sea un piano acústico. ¿Tanta diferencia existe? Es cierto que hay teclados muy razonables, y que para empezar y teniendo en cuenta que muchos vivís en pisos de ciudad, es una opción más que considerable, pero un piano acústico consigue cosas que jamás podrá permitir un teclado: capturar armónicos cuando se pasa de una tecla a otra, o simplemente el tacto y contrapesado de dichas teclas. Sea como fuere, un teclado en casa es esencial, así que si tiene que ser digital, por favor que cumpla con lo siguiente:

    – 88 Teclas contrapesadas
    – Sensibilidad al tacto
    – Pedal fijo
    – Soporte robusto y estable.

  2. Elegir un sitio correcto para el piano en casa.

    Por favor, esto es esencial… Nada de poner el piano en la habitación de los trastos y por supuesto, nada de poner el piano en una habitación donde haya una televisión, y si la hay, que estén a determinada distancia. Puede parecer una tontería, pero el hecho de tener el piano/teclado en la habitación más lejana de la casa, rodeada de cosas, es el mayor freno para que los hijos tomen la iniciativa de sentarse a tocar, más todavía si son pequeños e ir a tocar significa ir a esa lejana habitación de la casa donde nadie le escuche. Por otro lado, tener al piano compitiendo con la televisión por el espacio auditivo del salón, es la peor de las batallas. Por todo ello, tomad el tiempo suficiente para pensarlo; el piano debería ser un elemento más del hogar, algo acogedor y que los hijos vean integrado en la casa.

  3. Si tienes un piano acústico, manténlo afinado. 

    ¿Hay algo peor que no tener un piano en casa? Sí, tenerlo desafinado. No cuesta tanto trabajo, no cuesta mucho dinero, y es algo esencial, así que nada de ahorrar en estas cosas. De lo contrario, el aprendizaje estará viéndose afectado y todos disfrutaréis menos cuando suene!

  4. Conseguir un banco regulable.

    La postura que vuestro hijo adopte a la hora de sentarse a tocar el piano es algo primordial. Lo mismo que cuando se sienta a hacer los deberes o a ver la televisión. Un buen banco, que sea ajustable en su altura, es clave para que se siente correctamente. ¡Además los hay muy bonitos!

  5. Si ya tenías piano en casa antes de empezar las clases, ¡deja que tus hijos jueguen con él!

    Los pianos no se van a romper por tocarlos, y que un niño muestre interés en ese objeto que produce sonido es lo mejor que puede ocurrir. Dejad que juegue con él, que aprecie las diversas tonalidades, los efectos que se producen al tocarlo, la variedad de efectos que se consiguen al pulsar de una forma u otra. Será la mejor fase de introducción posible y ahorrará semanas al profesor. De hecho, es un instrumento que a diferencia de otros, permite que tus hijos vayan jugando con él, como nos comentaban varios padres que después de años de estudio de violín por parte de sus hijos, acabaron pasando al piano porque tras haber crecido con él en casa, les atraía mucho más!

Ahora que ya sabes qué hacer antes de apuntar a tus hijos a clases de piano, sólo te falta la profesora. ¡Aquí hay una muy buena!