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5 claves de apoyo a estudiantes de piano


Claves de apoyo a estudiantes de piano

Si eres padre o madre, tus hijos reciben clases de piano y tú nunca has tenido acercamiento al mundo de la música, debes saber que hay una serie de elementos que debes cuidar. Porque estudiar música es en ocasiones pesado y los avances no se perciben, aquí os damos 5 claves de apoyo a estudiantes de piano para que sepáis ayudarles y sobre todo animarles a continuar pese a los momentos complicados.

No se puede faltar a clase.

En serio, las clases de piano no son como las de futbol… Y esto es quizás una de las claves de apoyo más importantes. Siempre con sentido común y desde la coherencia que debéis aplicar los padres para valorar la importancia de las actividades; salvo que tengas un imprevisto serio, el alumno debe asistir a clase. Tener deberes extra, un cumpleaños de un amigo o estar cansado, no son razones para faltar.

 

Hay que tocar todos los días. 

¡Da igual que sean 5 minutos! Pero el hecho de acercarte al piano, sentarte, leer la partitura, y volver a enfrentarte por un momento al reto de tocar, contribuye muchísimo más de lo que os podéis imaginar. Además de que este acto instruye al alumno en la responsabilidad para con las clases. Le hace ser perseverante y ordenado.

 

Ensayar no significa tocar una pieza de principio a fin.

Es más, la práctica del piano a menudo consiste en ir avanzando por diferentes partes de la obra, y será el propio profesor el que indicará al alumno cómo tiene que avanzar en casa. En mi caso, los deberes suele ser una parte muy clara de mis clases, si hace falta se deja por escrito las actividades a realizar por el alumno, siempre buscando que no haya dudas de cómo continuar terminada la clase.

 

Hay que comprar libros de música.

En serio, es muy importante. Después de todos los años que llevo en el mundo de la música, me he dado cuenta que existe una relación directa entre la capacidad de avance del alumno y la cantidad de literatura que ha ido usando en su aprendizaje. Hablar con el profesor es siempre el primer paso, aunque lo más probable es que sea este quien se dirija a los padres para indicarles el uso de las distintas referencias que hay.

 

El alumno debería ir aprendiendo nuevas piezas cada dos semanas (por lo menos!).

Cuantificar el número de piezas no sirve para nada, pero es cierto que si un alumno no va cambiando de piezas en un periodo de tiempo, significa que algo está yendo mal en sus clases. Quizás no esté avanzando suficiente en sus deberes en casa, o quizás sea el profesor quien está manteniendo un ritmo demasiado lento en sus clases. Muy probablemente el profesor tendrá una explicación de ello, así que sería interesante hablar con él y entender el por qué.

Bach’s Italian Concerto BWV971


Hoy os dejamos un vídeo de un gran músico que tiene la virtud de ser un gran intérprete tanto en el mundo de la música clásica, como en el de los sonidos más actuales como el jazz. Se trata del maestro Keith Jarret. Entre su repertorio de grabaciones clásicas se encuentran las Variaciones Goldber, los libros 1 y 2 de Clave bien temperado de Bach o las Suites Francesas. Además, se trata del único pianista que ha sido galardonado con el Premio Polar Music, que viene siendo la equivalencia al Nobel en la música.

El manifiesto del Profesor de Piano


Profesora de Piano

¿Qué mejor forma de empezar un blog sobre clases de piano que con un Manifiesto del Profesor de Piano? Tened en cuenta que se trata de una visión muy personal sobre la enseñanza del piano. Quizás estés de acuerdo, quizás reniegues por completo, lo que está claro es que lo que tú (lector profesor de piano, o lector padre de alumnos de piano, o lector estudiante de piano) creas sobre las clases de piano, determinará la satisfacción que obtengas de las clases de piano que das, o que tú o tus hijos reciben. Se trata pues de un manifiesto desde la perspectiva de una profesional de la música y de la enseñanza, pero sobre todo, de una antigua estudiante de música.

1. Las clases de piano son para aprender a tocar cosas con las que el alumno disfrute.

Tengo la convicción de que si un alumno no disfruta en el piano, nunca tendrá la curiosidad por seguir aprendiendo. Pero, ¿qué cosas son las que un alumno puede disfrutar? Bueno, desde melodías que le resulten familiares y por las que sienta curiosidad, hasta el uso del pedal. Si ahondamos un poco más en esas cosas más sofisticadas, hablaríamos de ser capaces de controlar variaciones tonales, de tocar (rápido) una escala cromática, de establecer un balance entre melodía y acompañamiento, o de aprender a reconocer (y tocar) diferentes tipos de estructuras (ya sea de vista o de oído). A nivel de repertorio, tendríamos en cuenta tocar piezas con las que disfrutar con amigos y familiares, ser capaces de tocar (o tratar de tocar) melodías que el alumno escuche o descubra, y sobre todo aprender a tocar con más gente, que en definitiva, es uno de los grandes regalos que la música tiene para los músicos.

2. Las clases de piano son para entenderte mejor a ti mismo.

Algunos se lo tomarán a broma, yo creo todo lo contrario. Y es que la música tiene conexión directa con nuestras emociones. Pensad en Tarantino, visualizad Pulp Fiction, ¿qué es lo primero que os viene a la mente?. Esta directa conexión entre emociones y música se ve amplificada en el momento en el que se toca un instrumento. Son muchos los autores que coinciden en afirmar que la música está en nuestro cuerpo, y es precisamente el cuerpo quien experimenta la sensación de dar salida a la música en un proceso en el que las manos y los dedos son los catalizadores de expresiones como la rapidez, la calma, tensión o excitación, que se le imprime a la música. De esta forma, cuando un alumno toma clases de piano, aprende sobre sus emociones, aprende sobre la forma que cada persona tiene a la hora de expresar cómo se encuentra, qué siente.

De todos es sabido la complejidad que tiene aprender a tocar un instrumento. En el caso del piano (el cual no necesita acompañamiento) su aprendizaje es una disciplina que requiere una resiliencia al error enorme, a la vez que una constante búsqueda de la perfección. Sí, habéis leído bien, puede sonar contradictorio, pero es así. Errores constantes en la búsqueda de la perfección; porque ninguna interpretación es siempre perfecta, siempre hay nuevas ideas para mejorar y cambiar. Y justo esto es un elemento clave de cara al alumno: el aprender (comprender) cómo de fuertes (resistentes) son los alumnos ante los fallos, como de infatigables son ante las complejidades, y sobre todo de qué forma afrontan el reto desde un punto de vista emocional (recordar, mientras se toca, se imprimen sentimientos). Hay padres que incluso sin tener especial interés en que sus hijos cursen una carrera musical, consideran este punto tan importante per se que les hace ver las clases de piano como una actividad extraescolar imperativa en la educación de sus hijos.

3. Las clases de piano sirven para ejercitar tu inteligencia, cuerpo y emociones. 

Ya lo hemos dicho, aprender a tocar el piano es complicado, pero en el proceso de aprendizaje, se mejora notablemente las capacidades intelectuales del alumno. El artículo al que nos referimos (que se basa en estudios científicos correctamente demostrados y defendidos) certifican una mejoría media de 7 puntos en el coeficiente intelectual de aquellos alumnos estudiantes de piano. Básicamente, la principal razón de dicha mejora recae en el proceso de ejercitación de ciertas partes del cerebro, permitiendo que cuando deban ser usadas para otro tipo de esfuerzos intelectuales, la eficiencia y la eficacia del cerebro, sea mayor. Finalmente, el ejercicio de las emociones permite al alumno establecer una mejor relación con el entorno que le rodea. Le hace duro ante las situaciones complejas del día a día (como si del aprendizaje de una nueva pieza se tratase) y por otro lado desarrolla su empatía y capacidad de expresión de estados de ánimo, permitiéndole relacionarse más naturalmente con los círculos que le rodean.

4. Pero sobre todo, las clases son para disfrutar. 

Cada uno lo describe de una forma, pero estoy seguro que todos los estudiantes de piano coinciden en expresar la alegría y el disfrute que se siente cuando uno es capaz de tocar una obra. La alegría de recordar todas las horas de esfuerzo invertidas, de observar los momentos de evolución que se van sucediendo, de ver cómo eres capaz de tocar delante de gente, y sobre todo de ser capaz de tocar con más gente. La alegría de alcanzar una meta, de conseguirlo por ti mismo.

Chopin Vals Op. 64 n2


Este segundo vals de Chopin del Opus 64 es igual o más importante que el primero. A destacar que en este podemos apreciar algún tono de melancolía o tristeza, que hacen de él una pieza llena de emociones. Como curiosidad, Artur Rubinstein solía tocar este vals a menudo en sus conciertos. Cuando le preguntaron como podía continuar tocándolo después de 75 años, él contestó: “Es que no es el mismo, cada vez lo toco diferente.” En este caso os dejamos un vídeo de la interpretación del genial Horowitz.

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