Métodos de Enseñanza


Piano Train Trips – Un libro para aprender a tocar disfrutando


Piano Train Trips Clases de Piano

Hacía tiempo que teníamos ganas de publicar el post de hoy. Y es que parece que poco a poco, el panorama de la enseñanza musical en España está cambiando de la mano de un grupo de músicos que llevábamos años sin conformarnos con los métodos tradicionales. En esta ocasión te hablamos de Piano Train Trips, el libro recientemente publicado por Juan Cabeza, autor del proyecto megustaelpiano.com. Y os aseguramos que no es un libro cualquiera… hablamos de 18 estudios y 13 ejercicios que denotan estilo, muchísimo gusto y una mentalidad que invita al alumno a descubrir la música de otra forma. Una forma que encaja a la perfección con nuestra metodología de enseñanza, con la filosofía de aprendizaje que queremos para nuestros alumnos. A continuación pasamos a contaros el porqué:

Estudios evocadores.

Y es que esto resulta muy atractivo para el alumno. Con ello se consigue, a diferencia de los estudios tradicionales de corte más clásico, que el alumno aprecie sonoridades y armonías mucho más contemporáneas y asequibles para el oído actual. En definitiva, los tiempos cambian, y la música a la que estamos expuestos en el día a día también. Por ello facilitar al alumno el trabajo de reconocimiento y memorización, acercando los estudios a los estilos armónicos actuales, simplifica mucho el proceso de aprendizaje. Para conseguirlo Piano Train Trips emplea armonías de tipo modal y texturas pianísticas cercanas a lo que se conoce como el “neo minimalismo“. Figuras emblemáticas de este movimiento podrían ser Federico Einaudi (de quien ya te hablamos hace poco), Nico Muhly, Philip Glass, Yann Tiersen.

 

Estructuras de fácil aprendizaje.

Sin duda alguna uno de los elementos principales del éxito del libro. Y es que en música, la gran mayoría de ocasiones, si es sencillo vale por dos; en este caso Juan utiliza una sección principal que es repetida con ligeras variaciones, permitiendo una fácil memorización para todo tipo de alumnos.

Acorde como base del estudio.

Casi todos los estudios toman como base el acorde, añadiéndole un patrón rítmico que permite generar lo que llamamos “textura“. De esta forma es posible analizar desde un primer momento, y de forma clara para el alumno, qué es lo que se está tocando: acordes, notas extrañas, disposición interválica, etc… Y es que no sabéis la gran ayuda que significa esto para un aprendizaje correcto y estructurado. Para que os hagáis una idea, permite afianzar muy bien los pilares básicos para el correcto entendimiento de una partitura, nos da juego a los profesores para que los alumnos relacionen la música que tocan con la que leen, y en definitiva permite avanzar rápido para que un alumno sin una habilidad analítica desarrollada, pueda ser consciente de lo que toca.

Un estudio para cada técnica.

Y es que cada estudio del libro busca desarrollar técnicas pianísticas concretas. Es decir, abarca todas las técnicas y articulaciones básicas a las que se tiene que enfrentar un alumno que quiera aprender bien. Con lo cual es un libro muy completo que cubre plenamente el elenco de actividades técnicas.

De verdad, no es cuestión de gusto, sino de sensibilidad, y estos estudios demuestran elegancia y unas ganas de hacer las cosas de otra forma. Así que no podemos más que recomendarlos tal y como nosotros hacemos con todos nuestros alumnos. Recordad que tanto un buen profesor como un buen alumno debe ir atesorando una biblioteca musical en casa con la que ir trabajando poco a poco (ya os lo contábamos hace tiempo en nuestro famoso post Cuánto cuestan las clases de piano) así que si tenéis que comprar un libro de estudios, no lo dudéis con Piano Train Trips!

Getbrain: Taller de música electrónica para niños


ElectrokidsTallerMúsicaElectrónicaNiños

En esta ocasión, desde Naara Martínez & Co. queremos recomendaros una experiencia para vuestros hijos que no estamos acostumbrados a ver en la agenda educativa Madrileña. Se trata de Gebtrain: taller de música electrónica para niños que imparte nuestro profesor Xalo G. Gayoso este viernes en Madrid. Un evento de aproximación a la música hecha con máquinas que además se convierte en un verdadero proceso creativo que descubrirá un mundo de posibilidades a los niños y niñas que participen en el taller. No os lo perdáis porque es una oportunidad única para desarrollar las capacidades musicales de vuestros hijos mediante juegos y actividades que promocionan su sensibilidad artística e intelectual. Para más información, podéis acudir a este enlace para registraros. ¡Muy recomendable!

Padres en clases de piano ¿Si o no?


Padres que asisten a clases de piano de sus hijos

Si tenéis hijos que van a clases de piano (o cualquier otro instrumento) muy probablemente os habréis preguntado en alguna ocasión: ¿podría quedarme a las clases? Y en efecto, hay muchos padres que nos preguntan a los profesores si existe dicha posibilidad. Desde nuestra experiencia, la mayoría de profesores solemos preferir dar la clase a solas con el alumno, y la verdad es que existe una buena cantidad de razones que lo soportan:

  • Los alumnos cambian cuando no están sus padres.

    Es así, además casi sin excepción, todos pierden la vergüenza, se sienten más confiados en sus capacidades cuando se enfrentan a algo nuevo y les da “menos corte” compartir sus opiniones. Y siendo objetivos, todas estas ventajas son claves para que los alumnos mejoren en la práctica de un instrumento.

  • Los padres acaban haciendo de padres.

    Es una generalización, pero nuestra experiencia nos dice que las clases en las que los padres están delante, acaban comportándose como entrenadores de sus hijos, interrumpiendo para animar, ayudándoles a responder cuando el profesor pregunta, y en definitiva cortando el correcto hilo conductor de la clase.

  • En ocasiones, ¡a los profesores nos incomoda!

    No es precisamente mi caso, pero es cierto que hay profesores más tímidos y el hecho de tener a los padres en clase les hace pensar que su figura no adquiere el peso y la importancia que debería.

En definitiva, la clase de instrumento acaba siendo un momento entre profesor y alumno que los padres no deberían interrumpir para el correcto fluir de la lección. Pero, ¿y si los padres fuesen “invisibles”? Padres en clases de piano, ¿si o no?

Pues cuando son invisibles, entonces ocurre magia. Cuando los padres asumen un papel de mero espectador y adquieren la responsabilidad de mantenerse al tanto de las instrucciones del profesor, cuando esto ocurre y además sus hijos tienen la madurez suficiente como para poder evadirse de la mera presencia física de sus padres, entonces se da una situación envidiable que todos los padres, alumnos y profesores desearían alcanzar.

  • Los padres que atienden a clase estarán al tanto de las pautas y enseñanzas que imparte el profesor, permitiéndoles conocer el avance y progreso de sus hijos.
  • Los padres que atienden a clase sabrán los ejercicios que el alumno debe repasar durante la semana, permitiéndole ayudar o guíar (en casa) en aquellos momentos en los que el hijo se vea perdido o tenga dificultad.

Muchos estaréis pensando: “No tengo ni idea de música! ¿cómo le voy a ayudar?“. Pues bien, por mi experiencia los padres y madres que más ayudan a sus hijos en los deberes de música, son aquellos que no tienen un conocimiento previo musical ya que al no tener una base preconcebida de conocimientos, prestan con mayor atención las explicaciones de clase. ¡Es de verdad alucinante la capacidad de algunos padres para sintetizar e interiorizar mis explicaciones y luego recordárselas a sus hijos!

Entonces, mi consejo para aquellos profesores que queráis aceptar padres en las clases o que os estéis planteando hacerlo, es que sigáis la siguiente lista de normas que deben ser de estricto cumplimiento, ya que de lo contrario podrá ser la ruina de la clase:

  • Los padres no podrán intervenir en clase ni tocar el instrumento.

    No podrán hablar ni con su hijo ni con el profesor. Y por favor, si algún padre interrumpe para hacer comentarios del tipo “Pero qué bien toca mi niñ@” hacedle ver eso lo único que sirve es para suspender el correcto ritmo de la clase.

  • Su posición en el aula deberá estar fuera del campo de visión tanto del alumno como del profesor.

    Es decir, será un espectador invisible para ellos.

  • Los padres deben mostrarse involucrados.

    Por supuesto, ni que decir tiene que aceptar la presencia de padres en las clases sólo debería ser aceptado en caso de que los padres tengan una correcta y positiva involucración con la educación musical de sus hijos. No por divertimento, no como paso del tiempo. No se asiste a la clase de piano de los hijos “por ir”, y aprobar la asistencia será una decisión del profesor.

  • Repaso al cierre.

    Una vez acabada la clase, y con el alumno ya recogiendo instrumento, se podrá hacer una evaluación de la lección, repasar los puntos a estudiar por el alumno durante la semana y sobre todo comentar avances y retrocesos, pero siempre desde la profesionalidad, escuchando al profesor.

Así que padres, si estáis realmente involucrados en la educación musical de vuestros hijos, si realmente os interesa fomentar en ellos una sensibilidad artística que les permita apreciar la música como un arte, no dudéis en hablar con el profesor! Y si de igual forma queréis conseguir todo esto, pero por la razón que sea (falta de tiempo, dedicación, o simplemente consideráis que la clase es un momento entre profesor y alumno) es perfectamente entendible. Eso sí, sigue siendo necesario ayudar a vuestros hijos con los deberes sin mandar mensajes contradictorios… Si el profesor ha dicho que vuestro hijo toque despacio esa parte que tanto os gusta, no debéis alentarle a tocarlo más rapido o viceversa.

El Método Willems. Volumen 2


MetodoWillems2

En el post anterior, hacíamos una introducción a la pedagogía Willems. En este post vamos a indagar un poco más en sus objetivos, los razonamientos que fundamentan el método, así como información referente al momento de la aplicación, a la clase en sí siguiendo esta pedagogía.

Una de las cosas que tendréis clara sobre Willems es que la música es considerada un lenguaje más, y como tal debe ser aprendido siguiendo el mismo proceso de imitación que todos seguimos cuando aprendemos la lengua materna: rodeándonos de los sonidos, imitándolos, repitiendo, y finalmente, construyendo oraciones que nos llevarán a leer y escribir.

Estructura

La forma en la que se estructura la educación musical, es entonces dividida en cuatro bloques secuenciales que permiten el avance progresivo de los conocimientos musicales del niño. Estos cuatro bloques son:

  • 1er bloque – Iniciación musical.

    Se trata de una primera fase de introducción en la que se busca que el alumno viva de primera mano los fenómenos musicales. Por supuesto, es un momento para conseguir despertar el interés, establecer una relación de cercanía e involucrar al alumno en la participación proactiva.

  • 2º bloque – Continuación al descubrimiento.

    Es una prolongación más consciente del 1º grado: por ejemplo, se dan ciertos fenómenos musicales auditivos y rítmicos para que se transcriben gráficamente, con mayor exigencia, más complicación para la memoria y más conciencia relativa.

  • 3er bloque – Iniciación del presolfeo.

    En este bloque, se van asentando todos los fenómenos vividos, transicionando de manera homogénea el paso del concreto al abstracto: ordenamientos diversos, lateralización del cuerpo, entre otros.

  • 4º Bloque – El solfeo viviente.

    Finalmente, el solfeo viviente en definitiva es una alfabetización considerada como un coronamiento de la educación musical, donde, además de la lectura y la escritura rítmica, melódica y armónica, la improvisación siempre está presente.

Es importante por otro lado, remarcar los principios psicológicos que sustentan la educación musical basada en este método, y hacer uso de un material oportuno que permita a los estudiantes practicar en el uso de la educación sensorial. En la Metodología Willems siempre se ha afirmado rotundamente que los elementos naturales (como la voz o el movimiento) son de gran importancia, y que por ello la base del aprendizaje está en impregnarse de la información recogida por los elementos sensoriales a la vez que desarrollemos una memoria y conciencia a través de la imitación y la invención (que no es otra cosa que el desarrollo intelectual a través de la creatividad)

Objetivos

Si hablamos de objetivos, está claro que todo gira en torno al ser humano y a favorecer y mejorar su desarrollo personal. Es por ello que cuando muchos padres preguntan por las metas que fijamos a principio de curso, nosotros siempre indicamos:

  • El correcto desarrollo del oído musical y del sentido rítmico, permitiendo preparar al alumno para el estudio y uso del lenguaje musical (solfeo) a corto-medio plazo, así como la de el uso de un instrumento musical.
  • Conseguir que los alumnos adquieran la capacidad de abstracción, permitiéndoles entender cuestiones complejas y desestructuradas, para convertirlas en cuestiones más sencillas y manejables. De esta forma, el correcto flujo de ideas que transicionan desde lo más natural de lo instintivo a la concentración, acabará convirtiendose en una rutina mental que pueda ser empleada ante cualquier cuestión vital.

¿Cómo se estructura una sesión Willems?

  1. El inicio se realiza a través de una Audición ya que es el cuando los alumnos están más receptivos y por tanto prestarán mayor atención. Es en este momento cuando se realizan las actividades que requieren mayor concentración.
  2. Acto seguido procedemos a trabajar con el ritmo, una actividad que requiere mayor dinamismo y movimiento corporal. De esta forma se desarrolla la atención y la concentración, así como la psicomotricidad y la precisión de movimiento coordinador con el sonido. 
  3. Llegamos a la esencia de la clase, cuando se cantan canciones que cierran el círculo de todos los elementos que hemos visto con anterioridad: melodía, armonía, ritmo… 
  4. Y finalmente se acaba con el movimiento, una actividad que por requerir mayor esfuerzo físico, dejamos para esta última etapa en la que aprovechamos el cansancio mental de los alumnos. En esta ocasión se revisan conceptos como el sentido del tempo, carácter, además de acercar a los niños a los compositores que hayamos elegido para la música reproducida. 

La forma en la que estructurar la clase y cómo distribuir cada bloque a nivel temporal, es una decisión del profesor, y por supuesto tiene que ser establecido de forma dinámica dependiendo de aspectos como el interés de los alumnos, la predisposición, el cansancio… 

Media hora no es suficiente…


Duración clases de piano

La verdad es que es un tema recurrente… Lo he hablado con infinidad de profesores y todos los padres me preguntan por ello en los inicios del curso. Y la respuesta es muy simple: “No se puede.” ¡Es que no se puede! Es imposible repasar y abarcar todos los aspectos necesarios en una clase de piano en media hora, simplemente porque no se llega. Sin embargo, en la búsqueda de lo imposible, y queriendo satisfacer a muchos padres y alumnos adultos con problemas de tiempo, he querido hacer un ejercicio público en el que buscar soluciones. Así que aquí va una lista de ideas que podrían conseguir obtener clases más condensadas e igual de atractivas desde un punto de vista educativo.

  1. Definamos los objetivos. Quizás lo primero sería fijar una serie de “mínimos” que se quiera conseguir con las clases. Estos mínimos vienen normalmente definidos por los cambios de nivel en la educación reglada (conservatorios), de tal forma que el nivel a conseguir en un curso debería ser suficiente como para poder ascender de curso en el conservatorio. Sin embargo, en ocasiones los alumnos no buscan ir acompasados con los tiempos que marca el conservatorio, por ello la clave pasaría por acordar con los padres (o con los propios alumnos en caso de ser adultos) cuál es el nivel que les gustaría adquirir a final de curso.
  2. Aprovechar el tiempo al máximo! Por otro lado, quizás sería posible tratar de exprimir los 30 minutos al máximo buscando que cada hueco y cada ejercicio consiguiese diferentes objetivos. Maximizar cada bloque de clase es por otro lado una importante labor preparatoria (por no llamrlo puzle organizativo) para el profesor, ya que hay que alcanzar el mayor número de beneficios con igual o menor número de ejercicios educativos. Aquí saldrán defensores de los diferentes métodos de enseñanza y pedagogías…
  3. Hay que trabajar en casa… Otro aspecto clave consiste en aprovechar mucho más el tiempo entre clases, esto es, el estudio diario que el alumno tiene que llevar a cabo en casa. Como profesora, acostumbro a poner bastantes “deberes” ya que me parece crítica la labor que el alumno debe realizar por si sólo. Quizás esta tarea debería reorientarse, proponiendo todavía más carga esencial para los ejercicos en casa, en vez de actuar como un repaso de lo visto en clase anteriormente.
  4. ¿Soluciones mixtas? Finalmente, algún compañero ha comentado la posibilidad de reducir las clases a 45 minutos, que es por otro lado algo que muchos alumnos proponen, sin embargo creo que pudiendo recibir una hora de clase, el término medio entre los 30 minutos y la hora no tiene mucho sentido.

Como podéis ver son sólo cinco ideas básicas que afectan al día a día de las clases, sin ambego creo que son un interesante punto de partida para investigar y promover nuevas estructuras educativas. Así que, profesores y alumnos lectores del blog, ¿qué os parece? ¿Alguna idea sobre las clases de media hora? ¿Sois partidarios?

Las 5 Señales de un Buen Estudiante de Piano


5 señales de un buen estudiante de música

No todos los alumnos son iguales, todos los profesores lo sabemos. Dejando de lado los que vienen a clase “un poco obligados” (no pasa nada! todos hemos llorado de pequeños por ir a clase en vez de quedarnos jugando en la calle!) es cierto que hay alumnos que avanzan mejor y otros a los que les cuesta más. Si bien esto se debe a que existe un pequeño porcentaje de lo que llamamos “talento natural” que influye en la capacidad de aprendizaje, yo sin embargo soy una fiel creyente y defensora de que la actitud tiene muchísimo más importancia que la habilidad. ¿Pero en qué consiste la actitud?

Escuchar, atender, y responder.

Muchos alumnos vienen con tantas ganas de aprender que a veces no prestan atención. Quieren tocar mucho y muy rápido, pero el piano (y cualquier instrumento) requiere constancia y tiempo. Un buen alumno escucha y presta completa atención cuando está en clase, tratando de abstraerse de problemas o situaciones que ronden su cabeza. Este es un punto clave para mis alumnos adultos, que vienen a clase tras su jornada laboral pensando en cuestiones de trabajo. Un truco que les ayuda a tener concentración es hacer ejercicios de meditación antes de la clase: basta con sentarse 10 minutos antes de empezar, cerrar los ojos y pensar en la respiración. Este simple hábito ha impulsado la concentración de varios alumnos hasta tal punto que han pasado a repetirlo de forma diaria para conseguir concentración en otros aspectos de su vida.

Vivir las clases.

Es casi algo natural, pero hay que disfrutar de las clases. En el fondo las clases ocupan un tiempo de su día a día, y ya que consiguen tiempo y esfuerzo a hacer los ejercicios y estudiar, creo importante que lo hagan con seriedad y dedicación. Si no consigues esa motivación necesaria, entonces es momento de plantearte seguir con las clases…

Cuando la cosa se complica ¡no abandonan!

Es normal! Llega un momento en el que el nivel aumenta y la curva de aprendizaje se aplana. No pasa nada, pero hay que afrontarlo con ganas y diligencia. Hacer escalas y ejercicios de solfeo puede resultar un tostón, pero es necesario! Os aseguro que tiene su recompensa 🙂

Hacer preguntas.

No tengas miedo! Pregunta todo lo que se te ocurra, cualquier cosa que no entiendas, entiéndelo bien y no te vayas con dudas a casa. Cuando las dudas se acumulan, se vuelven barreras que dificultan el aprendizaje! Y hey! Que son clases particulares, tienes al profesor para ti solo, así que no tengas miedo.

Ensayar, ensayar y ensayar!

Ya sabéis que soy muy pesada con esto así que no lo voy a repetir más…

Y vosotros, ¿pensáis que se necesita algo más para avanzar correctamente en las clases? ¿Algún profesor con consejos?

4 consejos para educar a tus hijos musicalmente


4 consejos para educar hijos musicalmente

A menudo, ocurre que los hijos escuchan estilos musicales que los padres aborrecen por completo. A lo largo de los años, en la escuela nos hemos encontrado con todo tipo de situaciones… Desde padres que desprotican de los gustos de sus hijos, hasta hijos que odian las sesiones musicales de sus padres que escuchan en los viajes en coche. Así que después de escuchar quejas de padres e hijos, decidimos analizar la situación y tratar de entender las diferentes combinaciones con las que nos habíamos encontrado:

  • Por un lado está el bloque de padres con mala cultura musical e hijos con gusto musical. Es una combinación extraña, pero en ocasiones existe! Por alguna razón los hijos despiertan un interés especial en la música sin haber tenido un entorno que les motive a escuchar y valorar esta y otras formas artísticas. Nos acordamos de aquella pareja que eran amantes del estilo Fari o El Puma, y sus hijos no paraban de escuchar Lygeti. Como podéis ver, polos opuestos…
  • Padres e hijos con buena cultura musical. Se trata de la casuística más común en las clases de música: padres con sensibilidad hacia la música que desde el principio educan y enseñan a sus hijos su amor por un estilo, por un grupo, etc… Recordamos el caso de un amante del rock que empezó a llevar a su pequeño a conciertos de lo que queda de los Beach Boys y terminó acudiendo a ver gente como Deep Purple. El pequeño es hoy un gran guitarrista de clásico, que además le encanta Iron Butterfly.
  • Por último padres con cultura musical e hijos con, digamos, una cultura musical diferente. Se trata de un caso complicado, ya que valorar los gustos musicales de generaciones modernas es una tarea de abstracción temporal muy complicada. En cualquier caso, es un ejemplo de evolución de gustos que sin duda se sustenta sobre el resultado de una educación músical liderada por los padres.

Pues bien, un ejercicio muy saludable para que vuestros hijos tengan criterio musical y puedan crecer desarrollando sensibilidad musical y curiosidad sobre diferentes estilos y grupos, consiste en cumplir estos 4 consejos.

¡Cantad canciones!

A todos los niños les gusta que les canten. Además de ser un placer y un estupendo entretenimiento, les relaja y les activa, despertándoles curiosidad por sonidos nuevos. Les puede servir tanto para recibir estimulación, como para inducir el sueño cuando queráis que se duerman. Pero sobre todo es una fuente de cultura y tradición, que sirve para ir enseñando a entonar así como ejercitar la memoria recordando letras y melodías

¡Bailad!

Es fundamental sentir y expresar con el cuerpo los ritmos y las sensaciones que transmite la música. Recordad que la danza y el baile es la base de una educación musical.

Descubridles vuestra música.

Seguramente desearéis que a vuestros hijos les gusten los mismos grupos y estilos que os gustan a vosotros; eso es complicado. ¡Asumidlo! Los cambios generacionales hacen que los estilos cambien, las modas pasen, y la interiorización de unos sonidos u otros vaya evolucionando. Sea como fuere, nuestra experiencia nos dice que los hijos cuyos padres les han educado apreciando la música, valoran y aprecian los grupos y estilos que escucharon en su infancia. Quizás no sean sus preferidos, pero suponen para ellos una música que jamás olvidarán.

 ¡Id a conciertos!

¿Qué mejor forma de mostrar la música en su plenitud que acudiendo a un concierto? No es que hablemos de ir a festivales (que hay quien lo hace!) pero sí que es positivo ir a conciertos que puedan despertar su curiosidad por un estilo o un grupo en concreto. No pasa nada si hay que salirse a la mitad o si no aguanta hasta el final, os sorprenderíais de lo que aguantan algunos!

Y vosotros, ¿tenéis algún consejo musical que uséis en el día a día con vuestros hijos?

El Método Willems. Vol I


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¿Métodos de enseñanza? ¿Es necesario?

¿Alguna vez os habéis preguntado qué hay detrás de la enseñanza de la música? ¿Sabías que existen métodos diferentes o escuelas distintas dependiendo de la cultura o la región en la que se enseñe? A menudo, muchos padres nos preguntan por el famoso método Suzuki o Dalcroze, por los exámenes de la escuela Trinity, así como por los métodos y las directrices que se usan en los conservatorios medios y superiores. Pues bien, siempre contestamos lo mismo: No existe un criterio único a la hora de establecer qué método es mejor (o más oportuno), pero sí que hay profesores que hemos decidido tomar la iniciativa de especializarnos en la pedagogía que nos resulta más interesante para el alumno. Y es que los profesores que hemos “sufrido” cerca de 20 años de enseñanza musical con métodos tradicionales, somos los más entusiastas cuando encontramos un método que realmente soluciona situaciones en el aprendizaje que supusieron esfuerzos enormes, disgustos innecesarios, y sobre todo broncas por parte de nuestros profesores, que os puedo asegurar no sirvieron de mucho. Por todo ello, y porque son muchos los padres que a la salida de las clases me preguntáis por el método empleado, voy a aprovechar para escribir varios posts elaborando mis pensamientos sobre el Método Willems.

Suzuki, Dalcroze, Willems, Gordon…

Cuando a principios del siglo XX se inicia un movimiento en el campo de la educación musical, no existía hasta entonces un verdadero trabajo de investigación sobre la materia. Es por ello que figuras de la música como S. Suzuki, E.J. Dalcroze o Edgar Willems, deciden evaluar los procesos cognitivos que se llevan a cabo en el aprendizaje de un instrumento musical. En concreto, Willems destaca por investigar en una metodología en el que remarca “el concepto de la educación musical y no el de instrucción, ya que la educación musical es, en su naturaleza, esencialmente humana, y sirve para despertar y desarrollar facultades humanas“. Lo que Willems pretende decir con esto es que la educación de la música es algo intrínseco en la educación del individuo, y por lo tanto es un elemento clave del correcto desarrollo y educación de las personas. Y para ello, Willems se refiere a la música cómo un lenguaje, como el desarrollo progresivo del oído o de un concepto denominado “inteligencia auditiva”, todos ellos elementos que suponen establecer las bases de lo que todos conocemos como “el solfeo”. Sin embargo es un solfeo con nuevas estructuras, y que tiene una particular aproximación a los niños, permitiendo que entiendan e interioricen su funcionamiento.

Otro de los elementos importantes de la Pedagogía Willems (que por cierto hoy día gestiona e imparte la Federación Internacional Willems)  recae en entender que su método está orientado a los niños, sea cual sea el don que cada uno disponga para la música, buscando obtener el máximo rendimiento de sus capacidades sensorio-motrices, cognitivas y afectivas. Además, es esencial involucrar a los padres en el aula, apostando por una educación que recoja actividades creativas en las que participe el entorno que rodea al niño, haciendo que la educación musical cruce las barreras del horario escolar. Porque la música se enseña a todas horas, desde la clase que da el profesor, hasta el disco que se pone en casa los domingos por la mañana cuando limpiamos, o la emisora de radio que sintonizamos cuando viajamos en coche. Finalmente, se destaca también la interrelación de la música con otras expresiones de arte. Willems entiende la actividad musical como un campo abierto, plural, integrador, que favorece el desarrollo artístico y cultural en el que se combina el modo de hacer, de saber, de conocer, todo para mejorar la inteligencia musical y la sensibilidad estética del alumno, como individualidad y como ser social.

Si tuviéramos que establecer la lista de objetivos que Edgar Willems establece en su método serían:

  • Musicales: con los que pretende que los alumnos amen la música desarrollando todas sus posibilidades y abriéndose a las manifestaciones de las diversas épocas y culturas.
  • Humanos: tratando de que mediante la música se desarrollen armónicamente todas las facultades del individuo, haciendo hincapié en las intuitivas y creativas.
  • Sociales: enfocando el método a todo tipo de alumnado, poniendo gran énfasis en el beneficioso trabajo en grupo y en su prolongación al ámbito familiar.

Para concluir, hay que dejar claro que la tarea de despertar la curiosidad musical en los niños, no se consigue simplemente poniéndoles música. Esta curiosidad por el sonido, el gusto por escuchar una melodía, hay que generarlo con situaciones en las que nos encarguemos de que el niño presta la máxima de las atenciones posibles. Generando ese tipo de escenarios, haciendo uso de sonidos que conectan con textos o gráficos, recurriendo a elementos audiovisuales que permitan adquirir la mayor atención posible, serán sin duda herramientas clave que conseguirán establecer un musicograma que favorezca y permita una correcta y más adecuada asimilación del sonido, del ritmo, y en definitiva, del gusto por la música.

Ahora que sabéis algo más sobre el método Willems, entenderéis por qué en naaramartínez.com soy una fiel defensora de las disciplinas artísticas como elemento clave para el desarrollo de la sensibilidad e inteligencia de las personas. En el próximo post, avanzaremos con más detalle en los aspectos más prácticos del método Willems, así como en la forma en la que se estructura una clase típica haciendo uso de esta pedagogía.

5 claves de apoyo a estudiantes de piano


Claves de apoyo a estudiantes de piano

Si eres padre o madre, tus hijos reciben clases de piano y tú nunca has tenido acercamiento al mundo de la música, debes saber que hay una serie de elementos que debes cuidar. Porque estudiar música es en ocasiones pesado y los avances no se perciben, aquí os damos 5 claves de apoyo a estudiantes de piano para que sepáis ayudarles y sobre todo animarles a continuar pese a los momentos complicados.

No se puede faltar a clase.

En serio, las clases de piano no son como las de futbol… Y esto es quizás una de las claves de apoyo más importantes. Siempre con sentido común y desde la coherencia que debéis aplicar los padres para valorar la importancia de las actividades; salvo que tengas un imprevisto serio, el alumno debe asistir a clase. Tener deberes extra, un cumpleaños de un amigo o estar cansado, no son razones para faltar.

 

Hay que tocar todos los días. 

¡Da igual que sean 5 minutos! Pero el hecho de acercarte al piano, sentarte, leer la partitura, y volver a enfrentarte por un momento al reto de tocar, contribuye muchísimo más de lo que os podéis imaginar. Además de que este acto instruye al alumno en la responsabilidad para con las clases. Le hace ser perseverante y ordenado.

 

Ensayar no significa tocar una pieza de principio a fin.

Es más, la práctica del piano a menudo consiste en ir avanzando por diferentes partes de la obra, y será el propio profesor el que indicará al alumno cómo tiene que avanzar en casa. En mi caso, los deberes suele ser una parte muy clara de mis clases, si hace falta se deja por escrito las actividades a realizar por el alumno, siempre buscando que no haya dudas de cómo continuar terminada la clase.

 

Hay que comprar libros de música.

En serio, es muy importante. Después de todos los años que llevo en el mundo de la música, me he dado cuenta que existe una relación directa entre la capacidad de avance del alumno y la cantidad de literatura que ha ido usando en su aprendizaje. Hablar con el profesor es siempre el primer paso, aunque lo más probable es que sea este quien se dirija a los padres para indicarles el uso de las distintas referencias que hay.

 

El alumno debería ir aprendiendo nuevas piezas cada dos semanas (por lo menos!).

Cuantificar el número de piezas no sirve para nada, pero es cierto que si un alumno no va cambiando de piezas en un periodo de tiempo, significa que algo está yendo mal en sus clases. Quizás no esté avanzando suficiente en sus deberes en casa, o quizás sea el profesor quien está manteniendo un ritmo demasiado lento en sus clases. Muy probablemente el profesor tendrá una explicación de ello, así que sería interesante hablar con él y entender el por qué.

El manifiesto del Profesor de Piano


Profesora de Piano

¿Qué mejor forma de empezar un blog sobre clases de piano que con un Manifiesto del Profesor de Piano? Tened en cuenta que se trata de una visión muy personal sobre la enseñanza del piano. Quizás estés de acuerdo, quizás reniegues por completo, lo que está claro es que lo que tú (lector profesor de piano, o lector padre de alumnos de piano, o lector estudiante de piano) creas sobre las clases de piano, determinará la satisfacción que obtengas de las clases de piano que das, o que tú o tus hijos reciben. Se trata pues de un manifiesto desde la perspectiva de una profesional de la música y de la enseñanza, pero sobre todo, de una antigua estudiante de música.

1. Las clases de piano son para aprender a tocar cosas con las que el alumno disfrute.

Tengo la convicción de que si un alumno no disfruta en el piano, nunca tendrá la curiosidad por seguir aprendiendo. Pero, ¿qué cosas son las que un alumno puede disfrutar? Bueno, desde melodías que le resulten familiares y por las que sienta curiosidad, hasta el uso del pedal. Si ahondamos un poco más en esas cosas más sofisticadas, hablaríamos de ser capaces de controlar variaciones tonales, de tocar (rápido) una escala cromática, de establecer un balance entre melodía y acompañamiento, o de aprender a reconocer (y tocar) diferentes tipos de estructuras (ya sea de vista o de oído). A nivel de repertorio, tendríamos en cuenta tocar piezas con las que disfrutar con amigos y familiares, ser capaces de tocar (o tratar de tocar) melodías que el alumno escuche o descubra, y sobre todo aprender a tocar con más gente, que en definitiva, es uno de los grandes regalos que la música tiene para los músicos.

2. Las clases de piano son para entenderte mejor a ti mismo.

Algunos se lo tomarán a broma, yo creo todo lo contrario. Y es que la música tiene conexión directa con nuestras emociones. Pensad en Tarantino, visualizad Pulp Fiction, ¿qué es lo primero que os viene a la mente?. Esta directa conexión entre emociones y música se ve amplificada en el momento en el que se toca un instrumento. Son muchos los autores que coinciden en afirmar que la música está en nuestro cuerpo, y es precisamente el cuerpo quien experimenta la sensación de dar salida a la música en un proceso en el que las manos y los dedos son los catalizadores de expresiones como la rapidez, la calma, tensión o excitación, que se le imprime a la música. De esta forma, cuando un alumno toma clases de piano, aprende sobre sus emociones, aprende sobre la forma que cada persona tiene a la hora de expresar cómo se encuentra, qué siente.

De todos es sabido la complejidad que tiene aprender a tocar un instrumento. En el caso del piano (el cual no necesita acompañamiento) su aprendizaje es una disciplina que requiere una resiliencia al error enorme, a la vez que una constante búsqueda de la perfección. Sí, habéis leído bien, puede sonar contradictorio, pero es así. Errores constantes en la búsqueda de la perfección; porque ninguna interpretación es siempre perfecta, siempre hay nuevas ideas para mejorar y cambiar. Y justo esto es un elemento clave de cara al alumno: el aprender (comprender) cómo de fuertes (resistentes) son los alumnos ante los fallos, como de infatigables son ante las complejidades, y sobre todo de qué forma afrontan el reto desde un punto de vista emocional (recordar, mientras se toca, se imprimen sentimientos). Hay padres que incluso sin tener especial interés en que sus hijos cursen una carrera musical, consideran este punto tan importante per se que les hace ver las clases de piano como una actividad extraescolar imperativa en la educación de sus hijos.

3. Las clases de piano sirven para ejercitar tu inteligencia, cuerpo y emociones. 

Ya lo hemos dicho, aprender a tocar el piano es complicado, pero en el proceso de aprendizaje, se mejora notablemente las capacidades intelectuales del alumno. El artículo al que nos referimos (que se basa en estudios científicos correctamente demostrados y defendidos) certifican una mejoría media de 7 puntos en el coeficiente intelectual de aquellos alumnos estudiantes de piano. Básicamente, la principal razón de dicha mejora recae en el proceso de ejercitación de ciertas partes del cerebro, permitiendo que cuando deban ser usadas para otro tipo de esfuerzos intelectuales, la eficiencia y la eficacia del cerebro, sea mayor. Finalmente, el ejercicio de las emociones permite al alumno establecer una mejor relación con el entorno que le rodea. Le hace duro ante las situaciones complejas del día a día (como si del aprendizaje de una nueva pieza se tratase) y por otro lado desarrolla su empatía y capacidad de expresión de estados de ánimo, permitiéndole relacionarse más naturalmente con los círculos que le rodean.

4. Pero sobre todo, las clases son para disfrutar. 

Cada uno lo describe de una forma, pero estoy seguro que todos los estudiantes de piano coinciden en expresar la alegría y el disfrute que se siente cuando uno es capaz de tocar una obra. La alegría de recordar todas las horas de esfuerzo invertidas, de observar los momentos de evolución que se van sucediendo, de ver cómo eres capaz de tocar delante de gente, y sobre todo de ser capaz de tocar con más gente. La alegría de alcanzar una meta, de conseguirlo por ti mismo.

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