Padres que asisten a clases de piano de sus hijos

Si tenéis hijos que van a clases de piano (o cualquier otro instrumento) muy probablemente os habréis preguntado en alguna ocasión: ¿podría quedarme a las clases? Y en efecto, hay muchos padres que nos preguntan a los profesores si existe dicha posibilidad. Desde nuestra experiencia, la mayoría de profesores solemos preferir dar la clase a solas con el alumno, y la verdad es que existe una buena cantidad de razones que lo soportan:

  • Los alumnos cambian cuando no están sus padres.

    Es así, además casi sin excepción, todos pierden la vergüenza, se sienten más confiados en sus capacidades cuando se enfrentan a algo nuevo y les da «menos corte» compartir sus opiniones. Y siendo objetivos, todas estas ventajas son claves para que los alumnos mejoren en la práctica de un instrumento.

  • Los padres acaban haciendo de padres.

    Es una generalización, pero nuestra experiencia nos dice que las clases en las que los padres están delante, acaban comportándose como entrenadores de sus hijos, interrumpiendo para animar, ayudándoles a responder cuando el profesor pregunta, y en definitiva cortando el correcto hilo conductor de la clase.

  • En ocasiones, ¡a los profesores nos incomoda!

    No es precisamente mi caso, pero es cierto que hay profesores más tímidos y el hecho de tener a los padres en clase les hace pensar que su figura no adquiere el peso y la importancia que debería.

En definitiva, la clase de instrumento acaba siendo un momento entre profesor y alumno que los padres no deberían interrumpir para el correcto fluir de la lección. Pero, ¿y si los padres fuesen «invisibles»? Padres en clases de piano, ¿si o no?

Pues cuando son invisibles, entonces ocurre magia. Cuando los padres asumen un papel de mero espectador y adquieren la responsabilidad de mantenerse al tanto de las instrucciones del profesor, cuando esto ocurre y además sus hijos tienen la madurez suficiente como para poder evadirse de la mera presencia física de sus padres, entonces se da una situación envidiable que todos los padres, alumnos y profesores desearían alcanzar.

  • Los padres que atienden a clase estarán al tanto de las pautas y enseñanzas que imparte el profesor, permitiéndoles conocer el avance y progreso de sus hijos.
  • Los padres que atienden a clase sabrán los ejercicios que el alumno debe repasar durante la semana, permitiéndole ayudar o guíar (en casa) en aquellos momentos en los que el hijo se vea perdido o tenga dificultad.

Muchos estaréis pensando: «No tengo ni idea de música! ¿cómo le voy a ayudar?«. Pues bien, por mi experiencia los padres y madres que más ayudan a sus hijos en los deberes de música, son aquellos que no tienen un conocimiento previo musical ya que al no tener una base preconcebida de conocimientos, prestan con mayor atención las explicaciones de clase. ¡Es de verdad alucinante la capacidad de algunos padres para sintetizar e interiorizar mis explicaciones y luego recordárselas a sus hijos!

Entonces, mi consejo para aquellos profesores que queráis aceptar padres en las clases o que os estéis planteando hacerlo, es que sigáis la siguiente lista de normas que deben ser de estricto cumplimiento, ya que de lo contrario podrá ser la ruina de la clase:

  • Los padres no podrán intervenir en clase ni tocar el instrumento.

    No podrán hablar ni con su hijo ni con el profesor. Y por favor, si algún padre interrumpe para hacer comentarios del tipo «Pero qué bien toca mi niñ@» hacedle ver eso lo único que sirve es para suspender el correcto ritmo de la clase.

  • Su posición en el aula deberá estar fuera del campo de visión tanto del alumno como del profesor.

    Es decir, será un espectador invisible para ellos.

  • Los padres deben mostrarse involucrados.

    Por supuesto, ni que decir tiene que aceptar la presencia de padres en las clases sólo debería ser aceptado en caso de que los padres tengan una correcta y positiva involucración con la educación musical de sus hijos. No por divertimento, no como paso del tiempo. No se asiste a la clase de piano de los hijos «por ir», y aprobar la asistencia será una decisión del profesor.

  • Repaso al cierre.

    Una vez acabada la clase, y con el alumno ya recogiendo instrumento, se podrá hacer una evaluación de la lección, repasar los puntos a estudiar por el alumno durante la semana y sobre todo comentar avances y retrocesos, pero siempre desde la profesionalidad, escuchando al profesor.

Así que padres, si estáis realmente involucrados en la educación musical de vuestros hijos, si realmente os interesa fomentar en ellos una sensibilidad artística que les permita apreciar la música como un arte, no dudéis en hablar con el profesor! Y si de igual forma queréis conseguir todo esto, pero por la razón que sea (falta de tiempo, dedicación, o simplemente consideráis que la clase es un momento entre profesor y alumno) es perfectamente entendible. Eso sí, sigue siendo necesario ayudar a vuestros hijos con los deberes sin mandar mensajes contradictorios… Si el profesor ha dicho que vuestro hijo toque despacio esa parte que tanto os gusta, no debéis alentarle a tocarlo más rapido o viceversa.