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Las 3 canciones navideñas más famosas


villancicos famosos

Cada Navidad familias y amigos de todo el mundo se juntan en torno al piano para tocar y cantar villancicos y clásicos invernales que hacen de este periodo unas fechas especialmente musicales. Algunas de estas canciones fueron compuestas hace cientos de años y las historias que hay detrás de ellas son fascinantes. Así que como varios alumnos me habéis preguntado por de ellas, aquí va una lista con curiosidades de algunos famosos villancicos.

White Christmas – Irving Berlin

Es el clásico de los clásicos. Según el libro Guinness, se trata del single más vendido de todos los tiempos, con unas ventas estimadas en más de 50 millones de copias en todo el mundo. El primero en llevarla a los escenarios fue el gran Bing Crosby en la Navidad de 1941, aunque Irving compuso el tema allá por el verano de 1940 junto a la piscina del hotel Baltimore en Phoenix, Arizona. Más tarde, Irving trató de prohibir a radios de todo el país la emisión de la versión que Elvis grabó, parece que no se llevaban muy bien y no le gustó la versión que hizo.

Jingle Bells – James Lord Pierpont

Lo que es considerado como un villancico típico de Navidad, fue originalmente compuesto para el día de Acción de Gracias. La historia es algo confusa, ya que el supuesto compositor Pierpont escribió el tema en mientras vivía en Medford (Massachusetts). Sin embargo, la ciudad de Savannah reclama la originalidad de la composición ya que fue allí donde la registró 6 años más tarde. Es, en cualquier caso, uno de los temas navideños más escuchados y el primer villancico en ser reproducido fuera de la tierra cuando Frank Borman y Jim Lovell usaron campanas y una harmónica para tocarla en 1965 mientras orbitaban Gemini 7.

I’ll be home for Christmas – Bing Crosby

Y aunque fue Crosby quien la llevó al estrellato (convirtiéndola en un hit de la Billboard), fue escrita por Kim Gannon y Walter Kent. Si bien la historia de esta canción está ligada con las tropas norteamericanas en la segunda guerra mundial, la curiosidad viene, de nuevo, de la mano de dos astronautas. En 1965 los mismos Frank Borman y Jim Lovell que tocaron Jingle Bells en el espacio, pidieron a la NASA que reprodujese este tema por el sistema de comunicaciones que les mantenía el contacto.

Y vosotros, ¿tenéis algún villancico o canción invernal favorita? Aquí os dejamos nuestro villancico de este año, ¡qué lo disfrutéis!

El oído absoluto


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Supongo que muchos sabéis que una de las razones por las que Mozart es quien fue, eran sus dotes extraordinarias para la música, y entre ellas el famoso oído absoluto. Y como resulta ser este un tema bastante desconocido entre los no-músicos, con una especie de halo de misterio que lo rodea, hemos decidido escribir sobre ello para desmitificarlo, explicarlo, y contar alguna anécdota graciosa al respecto. Empecemos por el principio.

¿Qué es el oído absoluto?

Podríamos decir que se trata de la capacidad innata para identificar una nota musical por su nombre sin la ayuda de una referencia externa (un instrumento por ejemplo). Sí, habéis leído bien, innata ya que se nace con ella, porque en contra de algunas teorías que afirman puede adquirirse con entrenamiento, multitud de estudios demuestran que no es posible ejercitar el cerebro para conseguirlo. El caso es que se trata de una propiedad verdaderamente sorprendente que en muchas ocasiones la gente no es consciente de tener. No en el caso de los músicos, para los que resulta una herramienta super útil.

¿Son todo ventajas?

No nos engañemos, para un músico es casi como un regalo divino. Supone tener una memoria auditiva que ayuda bastante en la preparación de obras, por no hablar de la capacidad para inmediatamente identificar cuando alguien se va de tono… Pero sí que es cierto que si hubiese que poner un «pero», podríamos hablar de ciertas incomodidades como por ejemplo:

  • Imaginad que una obra se transporta de una tonalidad a otra con el fin de poder ser tocada por otro instrumento. Pues bien, en esta situación, los músicos con oído absoluto notarán cierta frustración al entender una pérdida de esplendor en la obra por haber sido cambiada su tonalidad original. ¿Y qué tiene la tonalidad original? Bueno, en teoría un compositor elegirá aquella que haga brillar al máximo la composición.
  • Otros acusan una fatiga auditiva en conciertos al acudir como público. Vamos, que tras dos horas, su cerebro se satura del torrente de notas que su mente identifica constantemente.

¿Qué compositores tienen oído absoluto?

En la historia de la música hay grandes compositores y músicos que no tuvieron oído absoluto, por ejemplo Haydn, Wagner, Stravinski… Sin embargo otros como Beethoven, Schubert o Bach, sí que lo tenían. También en la escena Pop/Rock actual, como Michael Jackson, a quien le recuerdan estar ensayando un tema de 5 minutos perfectamente entonado durante 3 horas. O Mariah Carey, quien con tan sólo 4 años cantaba tal cual canciones que su madre escuchaba por la radio. También rockeros de pro, como Jimmy Hendrix, del que las historias cuentan que cuando estaba aprendiendo a tocar la guitarra, era tan pobre que no pudo permitirse un afinador, y entonces acudió a una tienda de instrumentos para poder tocar las cuerdas de una guitarra afinada, memorizarlo y acto seguido volver a casa para afinar la suya.

Tipos de oído absoluto

Como en todo, existen diferentes niveles:

  • Oído absoluto pasivo: serán aquellos que, siendo músicos (y por tanto tengan conocimientos de solfeo) sean capaces de identificar las notas individuales que escuchen especificando la tonalidad de la composición. Es interesante destacar que si bien habíamos comentado que uno de cada diez mil habitantes tienen oído absoluto, el ratio entre personas autistas aumenta a uno de cada veinte, lo cual no hace más que destacar la inteligencia de las personas con este trastorno. 
  • Oído absoluto activo: estos serían los que, sin tener que escuchar una nota, sean capaces de emitir un sonido correctamente identificado. Vamos, que a la voz de «dame un Do!» respondan con un perfecto «Doooo» y a la voz de «Dame un La!» entonen un perfecto «La».
  • Oído absoluto muy fino: este es el nivel «persona con cerebro de afinador», o lo que es lo mismo, que serían capaces de escuchar una nota e incluso apuntar las ligeras desviaciones que pueda tener. Aquí el ratio de personas con esta propiedad desciende todavía más y resulta ser bastante extraña. 

El oído absoluto, un proceso cognitivo

Otra de las curiosidades es que el oído absoluto no resulta ser una propiedad de los seres humanos. Los lobos, o los muchos pájaros cantores, disponen de oído absoluto, permitiéndoles entonar y usar sus propiedades en su día a día. Y esto es precisamente lo que hizo pensar a la comunidad científica, que el oído absoluto podría ser más bien una habilidad lingüística (y por tanto un proceso cognitivo) más que una habilidad musical. Sin embargo, existe un consenso generalizado para afirmar que sea una cuestión genética, probablemente relacionada con un gen dominante autosómico. Digamos que podría ser algo inculcado o transmitido por la predisposición y el nivel de exposición de las personas a una cultura y formación concreta.

Y vosotros, ¿tenéis oído absoluto?

Roli el teclado que puede revolucionar la forma en que tocamos.


La historia

Todo empezó cuando mi alumno Manuel (12 años) llegó a clase impresionado por el teclado que había visto en el último single de Duran Duran en la MTV.

Nick Rhodes tocando un Roli en el último Single de Duran Duran Pressure Off

Debo reconocer que era la primera vez que veía algo similar, así que me dispuse a investigar un poco con el fin de poder explicarle qué tipo de teclado era esa pieza de diseño que sale tocando el mítico Nick Rhodes en Pressure Off.  Y resulta que Roli (una pequeña empresa británica de electrónica de sonido) parece estar desarrollando una verdadera revolución en el mundo de los teclados digitales. Si bien la época de los sintetizadores ya dejó de ser lo que era hace años, el Roli parece ser un elemento realmente interesante que podría significar un cambio en la forma de tocar instrumentos de teclas: lo que a primera vista se trata de un teclado electrónico de diseño futurista, se trata de un teclado con líneas suaves y armonizadas que sustituye las teclas teclas tradicionales con una especie superficie de goma continua con teclas en forma de ola. Esto permite que el músico seleccione una infinita variedad de tonos, manipulándolos en en un vertiginoso abanico de posibilidades.

Roli Seaboard Duran Duran

El teclado.

Dicha superficie de goma (que por cierto Roli tiene pendiente de patentar) parece ser bastante sensible, permitiendo que distintos niveles de presión de los dedos suponga un sonido más fuerte y débil, además conseguir que el deslizado de dedos suponga una acción muy similar a la de los músicos de instrumentos de cuerda cuando ejecutan un vibrato. Con esto se consigue (según Roli) tener un control mucho mayor y una implicación física hasta ahora imposible sobre el sonido generado por un teclado.

Según Roland Lamb (el presidente de la empresa) «el sonido del piano ha sido siempre muy pixelado, esto es, con elementos discretos (o suena o no suena) y sólo uniéndolos entre sí, se consigue una sonoridad continua. Sin embargo, otros instrumentos como el violín, viola, cello, tienen una resolución sonora mucho mayor debido a que el sonido es continuo y cambiante sin saltos entre notas. Esto es lo que hemos conseguido con Roli Seaboard, darle continuidad al piano».

Y en el fondo parece que tiene sentido, se busca más que dar linealidad al devenir de las notas, conseguir un enlace más natural y artístico. Personalmente, sin haber podido tocar uno, imagino que llevará un tiempo de adopción para los músicos, ya que entiendo es necesario un cambio de mentalidad a la hora de ejecutar y sobre todo escribir la música que querríamos tocar con el Seaboard. Por otro lado, confío en el mundo de posibilidades que se abre ante un intérprete tocando un Seaboard, con una cantidad de matices que jamás antes podría haber imaginado. Aquí un ejemplo de cómo suena lo que comentamos:

El teclado existe en tres versiones diferentes: uno de 37 teclas llamado Studio y que cumple la función de teclado versatil capaz de ser transportado para bolos así como de estar fijo en un estudio. Su precio es de 2.199€ y según la web de Roli, tiene un tiempo de entrega que ronda los 5-10 días. A continuación tenemos el Seaboard GRAND, de 61 teclas y ya orientado a estar fijo en estudio, aunque sigue siendo un tamaño que puede ser transportado sin problemas. Tiene un peso de 7kg y las dimensiones son (93 cm x 33 cm x 2,5 cm) por un precio de 3.499€. Finalmente está la edición limitada del GRAND de 88 teclas y un precio de 8.888€.

Diferentes modelos de teclado digital Roli

 

Las sensaciones.

En conclusión, se trata de una innovación de algo que en el fondo ya existía (recordemos que desde hace años hay teclados electrónicos con la capacidad de «estrujar» o «doblar» notas mediante un contoneo de los dedos que tocan la tecla) pero que aporta un elemento clave este concepto, y es la superficie de goma de alta sensibilidad. ¿Conseguirá penetrar en el mercado de instrumentos musicales? Supongo que esa es la gran pregunta… En un mercado saturado por una oferta inmensa, en la que los sintetizadores se han convertido casi en piezas de museo, la producción de este tipo de teclados en ocasiones está más orientada a ser comercializada como un producto de lujo, muy exclusivo y con un público objetivo muy concreto (productores, arreglistas y djs) que al mercado masivo de estudiantes y amantes de la música. Es en cualquier caso una noticia interesante, y una muestra de que la música evoluciona, junto con sus instrumentos. Y para acabar, sin ser Duran Duran de mis bandas favoritas, aprovecho para compartir con vosotros el vídeo del tema que hace uso del Roli Seaboard. La línea musical tiene muchos arreglos y detalles que hacen ver la última tendencia en la música comercial, encontrando muchísimas similitudes con temas como  Get Lucky de Daft Punk o Uptown Funk de Bruno Mars, pero esto lo dejamos para otro post.

El Método Willems. Volumen 2


MetodoWillems2

En el post anterior, hacíamos una introducción a la pedagogía Willems. En este post vamos a indagar un poco más en sus objetivos, los razonamientos que fundamentan el método, así como información referente al momento de la aplicación, a la clase en sí siguiendo esta pedagogía.

Una de las cosas que tendréis clara sobre Willems es que la música es considerada un lenguaje más, y como tal debe ser aprendido siguiendo el mismo proceso de imitación que todos seguimos cuando aprendemos la lengua materna: rodeándonos de los sonidos, imitándolos, repitiendo, y finalmente, construyendo oraciones que nos llevarán a leer y escribir.

Estructura

La forma en la que se estructura la educación musical, es entonces dividida en cuatro bloques secuenciales que permiten el avance progresivo de los conocimientos musicales del niño. Estos cuatro bloques son:

  • 1er bloque – Iniciación musical.

    Se trata de una primera fase de introducción en la que se busca que el alumno viva de primera mano los fenómenos musicales. Por supuesto, es un momento para conseguir despertar el interés, establecer una relación de cercanía e involucrar al alumno en la participación proactiva.

  • 2º bloque – Continuación al descubrimiento.

    Es una prolongación más consciente del 1º grado: por ejemplo, se dan ciertos fenómenos musicales auditivos y rítmicos para que se transcriben gráficamente, con mayor exigencia, más complicación para la memoria y más conciencia relativa.

  • 3er bloque – Iniciación del presolfeo.

    En este bloque, se van asentando todos los fenómenos vividos, transicionando de manera homogénea el paso del concreto al abstracto: ordenamientos diversos, lateralización del cuerpo, entre otros.

  • 4º Bloque – El solfeo viviente.

    Finalmente, el solfeo viviente en definitiva es una alfabetización considerada como un coronamiento de la educación musical, donde, además de la lectura y la escritura rítmica, melódica y armónica, la improvisación siempre está presente.

Es importante por otro lado, remarcar los principios psicológicos que sustentan la educación musical basada en este método, y hacer uso de un material oportuno que permita a los estudiantes practicar en el uso de la educación sensorial. En la Metodología Willems siempre se ha afirmado rotundamente que los elementos naturales (como la voz o el movimiento) son de gran importancia, y que por ello la base del aprendizaje está en impregnarse de la información recogida por los elementos sensoriales a la vez que desarrollemos una memoria y conciencia a través de la imitación y la invención (que no es otra cosa que el desarrollo intelectual a través de la creatividad)

Objetivos

Si hablamos de objetivos, está claro que todo gira en torno al ser humano y a favorecer y mejorar su desarrollo personal. Es por ello que cuando muchos padres preguntan por las metas que fijamos a principio de curso, nosotros siempre indicamos:

  • El correcto desarrollo del oído musical y del sentido rítmico, permitiendo preparar al alumno para el estudio y uso del lenguaje musical (solfeo) a corto-medio plazo, así como la de el uso de un instrumento musical.
  • Conseguir que los alumnos adquieran la capacidad de abstracción, permitiéndoles entender cuestiones complejas y desestructuradas, para convertirlas en cuestiones más sencillas y manejables. De esta forma, el correcto flujo de ideas que transicionan desde lo más natural de lo instintivo a la concentración, acabará convirtiendose en una rutina mental que pueda ser empleada ante cualquier cuestión vital.

¿Cómo se estructura una sesión Willems?

  1. El inicio se realiza a través de una Audición ya que es el cuando los alumnos están más receptivos y por tanto prestarán mayor atención. Es en este momento cuando se realizan las actividades que requieren mayor concentración.
  2. Acto seguido procedemos a trabajar con el ritmo, una actividad que requiere mayor dinamismo y movimiento corporal. De esta forma se desarrolla la atención y la concentración, así como la psicomotricidad y la precisión de movimiento coordinador con el sonido. 
  3. Llegamos a la esencia de la clase, cuando se cantan canciones que cierran el círculo de todos los elementos que hemos visto con anterioridad: melodía, armonía, ritmo… 
  4. Y finalmente se acaba con el movimiento, una actividad que por requerir mayor esfuerzo físico, dejamos para esta última etapa en la que aprovechamos el cansancio mental de los alumnos. En esta ocasión se revisan conceptos como el sentido del tempo, carácter, además de acercar a los niños a los compositores que hayamos elegido para la música reproducida. 

La forma en la que estructurar la clase y cómo distribuir cada bloque a nivel temporal, es una decisión del profesor, y por supuesto tiene que ser establecido de forma dinámica dependiendo de aspectos como el interés de los alumnos, la predisposición, el cansancio… 

Media hora no es suficiente…


Duración clases de piano

La verdad es que es un tema recurrente… Lo he hablado con infinidad de profesores y todos los padres me preguntan por ello en los inicios del curso. Y la respuesta es muy simple: «No se puede.» ¡Es que no se puede! Es imposible repasar y abarcar todos los aspectos necesarios en una clase de piano en media hora, simplemente porque no se llega. Sin embargo, en la búsqueda de lo imposible, y queriendo satisfacer a muchos padres y alumnos adultos con problemas de tiempo, he querido hacer un ejercicio público en el que buscar soluciones. Así que aquí va una lista de ideas que podrían conseguir obtener clases más condensadas e igual de atractivas desde un punto de vista educativo.

  1. Definamos los objetivos. Quizás lo primero sería fijar una serie de «mínimos» que se quiera conseguir con las clases. Estos mínimos vienen normalmente definidos por los cambios de nivel en la educación reglada (conservatorios), de tal forma que el nivel a conseguir en un curso debería ser suficiente como para poder ascender de curso en el conservatorio. Sin embargo, en ocasiones los alumnos no buscan ir acompasados con los tiempos que marca el conservatorio, por ello la clave pasaría por acordar con los padres (o con los propios alumnos en caso de ser adultos) cuál es el nivel que les gustaría adquirir a final de curso.
  2. Aprovechar el tiempo al máximo! Por otro lado, quizás sería posible tratar de exprimir los 30 minutos al máximo buscando que cada hueco y cada ejercicio consiguiese diferentes objetivos. Maximizar cada bloque de clase es por otro lado una importante labor preparatoria (por no llamrlo puzle organizativo) para el profesor, ya que hay que alcanzar el mayor número de beneficios con igual o menor número de ejercicios educativos. Aquí saldrán defensores de los diferentes métodos de enseñanza y pedagogías…
  3. Hay que trabajar en casa… Otro aspecto clave consiste en aprovechar mucho más el tiempo entre clases, esto es, el estudio diario que el alumno tiene que llevar a cabo en casa. Como profesora, acostumbro a poner bastantes «deberes» ya que me parece crítica la labor que el alumno debe realizar por si sólo. Quizás esta tarea debería reorientarse, proponiendo todavía más carga esencial para los ejercicos en casa, en vez de actuar como un repaso de lo visto en clase anteriormente.
  4. ¿Soluciones mixtas? Finalmente, algún compañero ha comentado la posibilidad de reducir las clases a 45 minutos, que es por otro lado algo que muchos alumnos proponen, sin embargo creo que pudiendo recibir una hora de clase, el término medio entre los 30 minutos y la hora no tiene mucho sentido.

Como podéis ver son sólo cinco ideas básicas que afectan al día a día de las clases, sin ambego creo que son un interesante punto de partida para investigar y promover nuevas estructuras educativas. Así que, profesores y alumnos lectores del blog, ¿qué os parece? ¿Alguna idea sobre las clases de media hora? ¿Sois partidarios?

La música y los niños con altas capacidades


La música y los niños con altas capacidades

Los niños de altas capacidades son aquellos que presentan un nivel de capacidad cognitiva que sobrepasa los valores habituales correspondientes a su edad. Se trata de niños y niñas con una llamativa aptitud y disposición a resolver cuestiones tanto creativas como intelectuales. Si bien la detección no es simple, la estadística estima que entre el 3% y el 5% de la población podría ser encuadrada dentro del también llamado concepto «superdotado«.

En lo referente a la música, son varios los padres con los que nos hemos encontrado a lo largo de los años, que buscaban apuntar a sus hijos a clases de música con la idea de alimentar la curiosidad de sus hijos por el aprendizaje de un instrumento, así como queriendo potenciar el desarrollo intelectual requerido durante su educación curricular en colegios e institutos. El tiempo y la experiencia nos ha demostrado que los resultados no pudieron ser mejores: los alumnos no sólo respondían correctamente a los estímulos generados por el aprendizaje del piano, sino que además continuaban obteniendo resultados excelentes en el colegio (en contra de lo que mucha gente opina acerca del tiempo de estudio que quita la música) y lo que es más importante, desarrollaron la faceta más creativa de su personalidad.

No es ningún descubrimiento afirmar que la música genera en el alumno una sensibilidad artística que impulsa y fortalece la creatividad. De esta forma, los padres observaban en sus hijos mayor interés en actividades manuales, una creciente inclinación por las actividades plásticas en las que jugar y expresarse a través del color y los trazos, así como un ingenio cada vez más refinado en las respuestas y soluciones a problemas cotidianos. Por otro lado, el hecho de que los estudiantes tengan actividades curriculares que requieran de estudio y esfuerzo extra, hace que (correctamente gestionado por los padres) aprendan a organizar su tiempo, entendiendo la importancia de las prioridades y descubriendo la necesidad de aprovechar cada momento. Y es que todos los profesionales coinciden en que cuando un niño es detectado superdotado y valorado positivamente (en ocasiones resulta complicada la gestión familiar del tema) lo primero que se debe hacer es ampliar sus tareas, incorporando actividades que puedan aumentar su desarrollo al máximo, obteniendo el mayor partido posible de su talento y pasión.

Así que, no lo dudéis padres, la música es un perfecto instrumento para fortalecer las capacidades intelectuales de vuestros hijos, sean superdotados o no.

Las 5 Señales de un Buen Estudiante de Piano


5 señales de un buen estudiante de música

No todos los alumnos son iguales, todos los profesores lo sabemos. Dejando de lado los que vienen a clase «un poco obligados» (no pasa nada! todos hemos llorado de pequeños por ir a clase en vez de quedarnos jugando en la calle!) es cierto que hay alumnos que avanzan mejor y otros a los que les cuesta más. Si bien esto se debe a que existe un pequeño porcentaje de lo que llamamos «talento natural» que influye en la capacidad de aprendizaje, yo sin embargo soy una fiel creyente y defensora de que la actitud tiene muchísimo más importancia que la habilidad. ¿Pero en qué consiste la actitud?

Escuchar, atender, y responder.

Muchos alumnos vienen con tantas ganas de aprender que a veces no prestan atención. Quieren tocar mucho y muy rápido, pero el piano (y cualquier instrumento) requiere constancia y tiempo. Un buen alumno escucha y presta completa atención cuando está en clase, tratando de abstraerse de problemas o situaciones que ronden su cabeza. Este es un punto clave para mis alumnos adultos, que vienen a clase tras su jornada laboral pensando en cuestiones de trabajo. Un truco que les ayuda a tener concentración es hacer ejercicios de meditación antes de la clase: basta con sentarse 10 minutos antes de empezar, cerrar los ojos y pensar en la respiración. Este simple hábito ha impulsado la concentración de varios alumnos hasta tal punto que han pasado a repetirlo de forma diaria para conseguir concentración en otros aspectos de su vida.

Vivir las clases.

Es casi algo natural, pero hay que disfrutar de las clases. En el fondo las clases ocupan un tiempo de su día a día, y ya que consiguen tiempo y esfuerzo a hacer los ejercicios y estudiar, creo importante que lo hagan con seriedad y dedicación. Si no consigues esa motivación necesaria, entonces es momento de plantearte seguir con las clases…

Cuando la cosa se complica ¡no abandonan!

Es normal! Llega un momento en el que el nivel aumenta y la curva de aprendizaje se aplana. No pasa nada, pero hay que afrontarlo con ganas y diligencia. Hacer escalas y ejercicios de solfeo puede resultar un tostón, pero es necesario! Os aseguro que tiene su recompensa 🙂

Hacer preguntas.

No tengas miedo! Pregunta todo lo que se te ocurra, cualquier cosa que no entiendas, entiéndelo bien y no te vayas con dudas a casa. Cuando las dudas se acumulan, se vuelven barreras que dificultan el aprendizaje! Y hey! Que son clases particulares, tienes al profesor para ti solo, así que no tengas miedo.

Ensayar, ensayar y ensayar!

Ya sabéis que soy muy pesada con esto así que no lo voy a repetir más…

Y vosotros, ¿pensáis que se necesita algo más para avanzar correctamente en las clases? ¿Algún profesor con consejos?

4 consejos para educar a tus hijos musicalmente


4 consejos para educar hijos musicalmente

A menudo, ocurre que los hijos escuchan estilos musicales que los padres aborrecen por completo. A lo largo de los años, en la escuela nos hemos encontrado con todo tipo de situaciones… Desde padres que desprotican de los gustos de sus hijos, hasta hijos que odian las sesiones musicales de sus padres que escuchan en los viajes en coche. Así que después de escuchar quejas de padres e hijos, decidimos analizar la situación y tratar de entender las diferentes combinaciones con las que nos habíamos encontrado:

  • Por un lado está el bloque de padres con mala cultura musical e hijos con gusto musical. Es una combinación extraña, pero en ocasiones existe! Por alguna razón los hijos despiertan un interés especial en la música sin haber tenido un entorno que les motive a escuchar y valorar esta y otras formas artísticas. Nos acordamos de aquella pareja que eran amantes del estilo «Fari« o «El Puma«, y sus hijos no paraban de escuchar «Lygeti«. Como podéis ver, polos opuestos…
  • Padres e hijos con buena cultura musical. Se trata de la casuística más común en las clases de música: padres con sensibilidad hacia la música que desde el principio educan y enseñan a sus hijos su amor por un estilo, por un grupo, etc… Recordamos el caso de un amante del rock que empezó a llevar a su pequeño a conciertos de lo que queda de los Beach Boys y terminó acudiendo a ver gente como Deep Purple. El pequeño es hoy un gran guitarrista de clásico, que además le encanta Iron Butterfly.
  • Por último padres con cultura musical e hijos con, digamos, una cultura musical diferente. Se trata de un caso complicado, ya que valorar los gustos musicales de generaciones modernas es una tarea de abstracción temporal muy complicada. En cualquier caso, es un ejemplo de evolución de gustos que sin duda se sustenta sobre el resultado de una educación músical liderada por los padres.

Pues bien, un ejercicio muy saludable para que vuestros hijos tengan criterio musical y puedan crecer desarrollando sensibilidad musical y curiosidad sobre diferentes estilos y grupos, consiste en cumplir estos 4 consejos.

¡Cantad canciones!

A todos los niños les gusta que les canten. Además de ser un placer y un estupendo entretenimiento, les relaja y les activa, despertándoles curiosidad por sonidos nuevos. Les puede servir tanto para recibir estimulación, como para inducir el sueño cuando queráis que se duerman. Pero sobre todo es una fuente de cultura y tradición, que sirve para ir enseñando a entonar así como ejercitar la memoria recordando letras y melodías

¡Bailad!

Es fundamental sentir y expresar con el cuerpo los ritmos y las sensaciones que transmite la música. Recordad que la danza y el baile es la base de una educación musical.

Descubridles vuestra música.

Seguramente desearéis que a vuestros hijos les gusten los mismos grupos y estilos que os gustan a vosotros; eso es complicado. ¡Asumidlo! Los cambios generacionales hacen que los estilos cambien, las modas pasen, y la interiorización de unos sonidos u otros vaya evolucionando. Sea como fuere, nuestra experiencia nos dice que los hijos cuyos padres les han educado apreciando la música, valoran y aprecian los grupos y estilos que escucharon en su infancia. Quizás no sean sus preferidos, pero suponen para ellos una música que jamás olvidarán.

 ¡Id a conciertos!

¿Qué mejor forma de mostrar la música en su plenitud que acudiendo a un concierto? No es que hablemos de ir a festivales (que hay quien lo hace!) pero sí que es positivo ir a conciertos que puedan despertar su curiosidad por un estilo o un grupo en concreto. No pasa nada si hay que salirse a la mitad o si no aguanta hasta el final, os sorprenderíais de lo que aguantan algunos!

Y vosotros, ¿tenéis algún consejo musical que uséis en el día a día con vuestros hijos?

5 Cosas que hacer antes de apuntar a tus hijos a clases de Piano


5cosasquehacer

Pasa a menudo: los padres estáis deseosos de apuntar a vuestro hijo a clases de piano. Lleváis meses pensando en ello, semanas hablándolo entre vosotros, y sin embargo habéis dejado pasar lo más importante. Así que aquí va una una lista de los puntos más importantes a considerar; trabajar esta lista correctamente hará que vuestro hijo aprenda mejor, más rápido y sobre todo disfrutando del piano.

  1. Comprar un piano.

    Sé que esto puede parecer una locura, pero tened una cosa muy clara: sin piano en casa, vuestro hijo no conseguirá aprender. O mejor dicho, su ritmo será muy lento… Tener un piano en casa permite practicar, mejorar, pero sobre todo completar las clases impartidas por el profesor. Tranquilos, no tiene porqué ser un Grotrian-Steinweg, puede ser un teclado digital, pero lo ideal es que sea un piano acústico. ¿Tanta diferencia existe? Es cierto que hay teclados muy razonables, y que para empezar y teniendo en cuenta que muchos vivís en pisos de ciudad, es una opción más que considerable, pero un piano acústico consigue cosas que jamás podrá permitir un teclado: capturar armónicos cuando se pasa de una tecla a otra, o simplemente el tacto y contrapesado de dichas teclas. Sea como fuere, un teclado en casa es esencial, así que si tiene que ser digital, por favor que cumpla con lo siguiente:

    – 88 Teclas contrapesadas
    – Sensibilidad al tacto
    – Pedal fijo
    – Soporte robusto y estable.

  2. Elegir un sitio correcto para el piano en casa.

    Por favor, esto es esencial… Nada de poner el piano en la habitación de los trastos y por supuesto, nada de poner el piano en una habitación donde haya una televisión, y si la hay, que estén a determinada distancia. Puede parecer una tontería, pero el hecho de tener el piano/teclado en la habitación más lejana de la casa, rodeada de cosas, es el mayor freno para que los hijos tomen la iniciativa de sentarse a tocar, más todavía si son pequeños e ir a tocar significa ir a esa lejana habitación de la casa donde nadie le escuche. Por otro lado, tener al piano compitiendo con la televisión por el espacio auditivo del salón, es la peor de las batallas. Por todo ello, tomad el tiempo suficiente para pensarlo; el piano debería ser un elemento más del hogar, algo acogedor y que los hijos vean integrado en la casa.

  3. Si tienes un piano acústico, manténlo afinado. 

    ¿Hay algo peor que no tener un piano en casa? Sí, tenerlo desafinado. No cuesta tanto trabajo, no cuesta mucho dinero, y es algo esencial, así que nada de ahorrar en estas cosas. De lo contrario, el aprendizaje estará viéndose afectado y todos disfrutaréis menos cuando suene!

  4. Conseguir un banco regulable.

    La postura que vuestro hijo adopte a la hora de sentarse a tocar el piano es algo primordial. Lo mismo que cuando se sienta a hacer los deberes o a ver la televisión. Un buen banco, que sea ajustable en su altura, es clave para que se siente correctamente. ¡Además los hay muy bonitos!

  5. Si ya tenías piano en casa antes de empezar las clases, ¡deja que tus hijos jueguen con él!

    Los pianos no se van a romper por tocarlos, y que un niño muestre interés en ese objeto que produce sonido es lo mejor que puede ocurrir. Dejad que juegue con él, que aprecie las diversas tonalidades, los efectos que se producen al tocarlo, la variedad de efectos que se consiguen al pulsar de una forma u otra. Será la mejor fase de introducción posible y ahorrará semanas al profesor. De hecho, es un instrumento que a diferencia de otros, permite que tus hijos vayan jugando con él, como nos comentaban varios padres que después de años de estudio de violín por parte de sus hijos, acabaron pasando al piano porque tras haber crecido con él en casa, les atraía mucho más!

Ahora que ya sabes qué hacer antes de apuntar a tus hijos a clases de piano, sólo te falta la profesora. ¡Aquí hay una muy buena!

El Método Willems. Vol I


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¿Métodos de enseñanza? ¿Es necesario?

¿Alguna vez os habéis preguntado qué hay detrás de la enseñanza de la música? ¿Sabías que existen métodos diferentes o escuelas distintas dependiendo de la cultura o la región en la que se enseñe? A menudo, muchos padres nos preguntan por el famoso método Suzuki o Dalcroze, por los exámenes de la escuela Trinity, así como por los métodos y las directrices que se usan en los conservatorios medios y superiores. Pues bien, siempre contestamos lo mismo: No existe un criterio único a la hora de establecer qué método es mejor (o más oportuno), pero sí que hay profesores que hemos decidido tomar la iniciativa de especializarnos en la pedagogía que nos resulta más interesante para el alumno. Y es que los profesores que hemos «sufrido» cerca de 20 años de enseñanza musical con métodos tradicionales, somos los más entusiastas cuando encontramos un método que realmente soluciona situaciones en el aprendizaje que supusieron esfuerzos enormes, disgustos innecesarios, y sobre todo broncas por parte de nuestros profesores, que os puedo asegurar no sirvieron de mucho. Por todo ello, y porque son muchos los padres que a la salida de las clases me preguntáis por el método empleado, voy a aprovechar para escribir varios posts elaborando mis pensamientos sobre el Método Willems.

Suzuki, Dalcroze, Willems, Gordon…

Cuando a principios del siglo XX se inicia un movimiento en el campo de la educación musical, no existía hasta entonces un verdadero trabajo de investigación sobre la materia. Es por ello que figuras de la música como S. Suzuki, E.J. Dalcroze o Edgar Willems, deciden evaluar los procesos cognitivos que se llevan a cabo en el aprendizaje de un instrumento musical. En concreto, Willems destaca por investigar en una metodología en el que remarca «el concepto de la educación musical y no el de instrucción, ya que la educación musical es, en su naturaleza, esencialmente humana, y sirve para despertar y desarrollar facultades humanas«. Lo que Willems pretende decir con esto es que la educación de la música es algo intrínseco en la educación del individuo, y por lo tanto es un elemento clave del correcto desarrollo y educación de las personas. Y para ello, Willems se refiere a la música cómo un lenguaje, como el desarrollo progresivo del oído o de un concepto denominado «inteligencia auditiva», todos ellos elementos que suponen establecer las bases de lo que todos conocemos como «el solfeo». Sin embargo es un solfeo con nuevas estructuras, y que tiene una particular aproximación a los niños, permitiendo que entiendan e interioricen su funcionamiento.

Otro de los elementos importantes de la Pedagogía Willems (que por cierto hoy día gestiona e imparte la Federación Internacional Willems)  recae en entender que su método está orientado a los niños, sea cual sea el don que cada uno disponga para la música, buscando obtener el máximo rendimiento de sus capacidades sensorio-motrices, cognitivas y afectivas. Además, es esencial involucrar a los padres en el aula, apostando por una educación que recoja actividades creativas en las que participe el entorno que rodea al niño, haciendo que la educación musical cruce las barreras del horario escolar. Porque la música se enseña a todas horas, desde la clase que da el profesor, hasta el disco que se pone en casa los domingos por la mañana cuando limpiamos, o la emisora de radio que sintonizamos cuando viajamos en coche. Finalmente, se destaca también la interrelación de la música con otras expresiones de arte. Willems entiende la actividad musical como un campo abierto, plural, integrador, que favorece el desarrollo artístico y cultural en el que se combina el modo de hacer, de saber, de conocer, todo para mejorar la inteligencia musical y la sensibilidad estética del alumno, como individualidad y como ser social.

Si tuviéramos que establecer la lista de objetivos que Edgar Willems establece en su método serían:

  • Musicales: con los que pretende que los alumnos amen la música desarrollando todas sus posibilidades y abriéndose a las manifestaciones de las diversas épocas y culturas.
  • Humanos: tratando de que mediante la música se desarrollen armónicamente todas las facultades del individuo, haciendo hincapié en las intuitivas y creativas.
  • Sociales: enfocando el método a todo tipo de alumnado, poniendo gran énfasis en el beneficioso trabajo en grupo y en su prolongación al ámbito familiar.

Para concluir, hay que dejar claro que la tarea de despertar la curiosidad musical en los niños, no se consigue simplemente poniéndoles música. Esta curiosidad por el sonido, el gusto por escuchar una melodía, hay que generarlo con situaciones en las que nos encarguemos de que el niño presta la máxima de las atenciones posibles. Generando ese tipo de escenarios, haciendo uso de sonidos que conectan con textos o gráficos, recurriendo a elementos audiovisuales que permitan adquirir la mayor atención posible, serán sin duda herramientas clave que conseguirán establecer un musicograma que favorezca y permita una correcta y más adecuada asimilación del sonido, del ritmo, y en definitiva, del gusto por la música.

Ahora que sabéis algo más sobre el método Willems, entenderéis por qué en naaramartínez.com soy una fiel defensora de las disciplinas artísticas como elemento clave para el desarrollo de la sensibilidad e inteligencia de las personas. En el próximo post, avanzaremos con más detalle en los aspectos más prácticos del método Willems, así como en la forma en la que se estructura una clase típica haciendo uso de esta pedagogía.

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