James Rhodes Clases de Piano

James Rhodes en el programa Salvados de Jordi Évole

Hoy mismo ha sido emitido el programa de Jordi Évole (Salvados) sobre James Rhodes. Y la verdad es que nos ha enseñado muchas de las cosas que contamos en las clases de piano. Hacía tiempo que habíamos leído su libro Instrumental: Memorias de Música, Medicina y Locura y realmente nos encantó; una historia vital increíble de un músico que ha vivido situaciones verdaderamente complicadas, pero que gracias a la música ha sabido salir adelante.

Pero más allá de su historia personal, para nosotros James Rhodes es el representante de una forma diferente de vivir la música clásica. Es el impulsor de una mentalidad abierta que aboga por difundir y facilitar el acceso a los clásicos, de favorecer su entendimiento, de ayudar a que la gente la entienda y la disfrute. Pues bien, esto es lo que James Rhodes nos ha enseñado para las clases de piano.

  1. Comentando las piezas con el público antes de tocarlas.

    Esto es esencial… ¿Tan difícil era que se le hubiese ocurrido a alguien? Claro que no, pero los músicos profesionales son partícipes de ese halo de prestigio y elitismo que pone fronteras entre público e intérpretes. Explicando las obras, haciendo una introducción que permita al público entender la situación personal del compositor, contextualizar su momento vital, son claves que ayudan a evocar y entender la música, consiguiendo que el público no sólo atienda a un concierto sino a un proceso de aprendizaje a través de la música.

  2. Practica el piano todos los días, despacio, poco a poco. ¡Pero TODOS los días!

    No es nada nuevo… pero si en algo insistimos en clase es en lo importante que es repetir todos los días, aunque sea poco tiempo. James dice algo que a menudo muchos músicos no se atreven a revelar: la música no es tan complicada. Los músicos no son gente especial. Al revés, como casi todo en la vida, es cuestión de repetición, de ensayo y error. Y todos, todos podemos aprender a tocar música y disfrutarla.

  3. Cuando todo parece perdido, siempre habrá una melodía que nos haga seguir adelante.

    Y es que en la época que James Rhodes pasó internado en un psiquiátrico, la música de Bach y Glenn Gould fue su salvación. Los médicos no le permitían escuchar ni tocar música, sin embargo un amigo de James consiguió introducir un pequeño iPod que Rhodes usaría bajo las sábanas. Fue en ese momento cuando supo que quizás había todavía una oportunidad, quizás no todo estaba perdido.

Por supuesto que son aprendizajes de sentido común, pero no hay muchos intérpretes profesionales que hayan sido capaces de defender y divulgar estas ideas. Es por ello que James Rhodes nos parece un verdadero líder; alguien con la valentía y el arrojo para enfrentarse a un mundo clásico para renovarlo y hacerlo más asequible a la mayoría. Aquí os dejamos un link al programa por si o habéis podido disfrutarlo. Es totalmente recomendable. Que lo disfrutéis.