Profesora de Piano

¿Qué mejor forma de empezar un blog sobre clases de piano que con un Manifiesto del Profesor de Piano? Tened en cuenta que se trata de una visión muy personal sobre la enseñanza del piano. Quizás estés de acuerdo, quizás reniegues por completo, lo que está claro es que lo que tú (lector profesor de piano, o lector padre de alumnos de piano, o lector estudiante de piano) creas sobre las clases de piano, determinará la satisfacción que obtengas de las clases de piano que das, o que tú o tus hijos reciben. Se trata pues de un manifiesto desde la perspectiva de una profesional de la música y de la enseñanza, pero sobre todo, de una antigua estudiante de música.

1. Las clases de piano son para aprender a tocar cosas con las que el alumno disfrute.

Tengo la convicción de que si un alumno no disfruta en el piano, nunca tendrá la curiosidad por seguir aprendiendo. Pero, ¿qué cosas son las que un alumno puede disfrutar? Bueno, desde melodías que le resulten familiares y por las que sienta curiosidad, hasta el uso del pedal. Si ahondamos un poco más en esas cosas más sofisticadas, hablaríamos de ser capaces de controlar variaciones tonales, de tocar (rápido) una escala cromática, de establecer un balance entre melodía y acompañamiento, o de aprender a reconocer (y tocar) diferentes tipos de estructuras (ya sea de vista o de oído). A nivel de repertorio, tendríamos en cuenta tocar piezas con las que disfrutar con amigos y familiares, ser capaces de tocar (o tratar de tocar) melodías que el alumno escuche o descubra, y sobre todo aprender a tocar con más gente, que en definitiva, es uno de los grandes regalos que la música tiene para los músicos.

2. Las clases de piano son para entenderte mejor a ti mismo.

Algunos se lo tomarán a broma, yo creo todo lo contrario. Y es que la música tiene conexión directa con nuestras emociones. Pensad en Tarantino, visualizad Pulp Fiction, ¿qué es lo primero que os viene a la mente?. Esta directa conexión entre emociones y música se ve amplificada en el momento en el que se toca un instrumento. Son muchos los autores que coinciden en afirmar que la música está en nuestro cuerpo, y es precisamente el cuerpo quien experimenta la sensación de dar salida a la música en un proceso en el que las manos y los dedos son los catalizadores de expresiones como la rapidez, la calma, tensión o excitación, que se le imprime a la música. De esta forma, cuando un alumno toma clases de piano, aprende sobre sus emociones, aprende sobre la forma que cada persona tiene a la hora de expresar cómo se encuentra, qué siente.

De todos es sabido la complejidad que tiene aprender a tocar un instrumento. En el caso del piano (el cual no necesita acompañamiento) su aprendizaje es una disciplina que requiere una resiliencia al error enorme, a la vez que una constante búsqueda de la perfección. Sí, habéis leído bien, puede sonar contradictorio, pero es así. Errores constantes en la búsqueda de la perfección; porque ninguna interpretación es siempre perfecta, siempre hay nuevas ideas para mejorar y cambiar. Y justo esto es un elemento clave de cara al alumno: el aprender (comprender) cómo de fuertes (resistentes) son los alumnos ante los fallos, como de infatigables son ante las complejidades, y sobre todo de qué forma afrontan el reto desde un punto de vista emocional (recordar, mientras se toca, se imprimen sentimientos). Hay padres que incluso sin tener especial interés en que sus hijos cursen una carrera musical, consideran este punto tan importante per se que les hace ver las clases de piano como una actividad extraescolar imperativa en la educación de sus hijos.

3. Las clases de piano sirven para ejercitar tu inteligencia, cuerpo y emociones. 

Ya lo hemos dicho, aprender a tocar el piano es complicado, pero en el proceso de aprendizaje, se mejora notablemente las capacidades intelectuales del alumno. El artículo al que nos referimos (que se basa en estudios científicos correctamente demostrados y defendidos) certifican una mejoría media de 7 puntos en el coeficiente intelectual de aquellos alumnos estudiantes de piano. Básicamente, la principal razón de dicha mejora recae en el proceso de ejercitación de ciertas partes del cerebro, permitiendo que cuando deban ser usadas para otro tipo de esfuerzos intelectuales, la eficiencia y la eficacia del cerebro, sea mayor. Finalmente, el ejercicio de las emociones permite al alumno establecer una mejor relación con el entorno que le rodea. Le hace duro ante las situaciones complejas del día a día (como si del aprendizaje de una nueva pieza se tratase) y por otro lado desarrolla su empatía y capacidad de expresión de estados de ánimo, permitiéndole relacionarse más naturalmente con los círculos que le rodean.

4. Pero sobre todo, las clases son para disfrutar. 

Cada uno lo describe de una forma, pero estoy seguro que todos los estudiantes de piano coinciden en expresar la alegría y el disfrute que se siente cuando uno es capaz de tocar una obra. La alegría de recordar todas las horas de esfuerzo invertidas, de observar los momentos de evolución que se van sucediendo, de ver cómo eres capaz de tocar delante de gente, y sobre todo de ser capaz de tocar con más gente. La alegría de alcanzar una meta, de conseguirlo por ti mismo.